Aplicaciones web
Revisión manual de autenticación, control de acceso, gestión de sesión, validación de entradas, exposición de datos y vectores típicos y no triviales.
Evalúo aplicaciones web, APIs e infraestructura para detectar vulnerabilidades explotables, validar impacto y entregar hallazgos priorizados de forma clara. El objetivo no es acumular fallos, sino identificar lo que realmente compromete tu superficie de ataque.
El alcance se adapta al activo, al contexto y al objetivo de la prueba. La idea no es auditar por volumen, sino revisar aquello que realmente cambia el nivel de riesgo.
Revisión manual de autenticación, control de acceso, gestión de sesión, validación de entradas, exposición de datos y vectores típicos y no triviales.
Análisis de endpoints, autorización por objeto y función, abuso de flujo, falta de rate limiting, enumeración y fallos ligados a lógica de negocio.
Enumeración y validación de exposición en servicios, sistemas, segmentación, configuraciones inseguras, credenciales débiles y superficies accesibles desde dentro o fuera.
Comprobación de medidas aplicadas y cierre técnico del ciclo para confirmar que las correcciones reducen el riesgo y no dejan vías alternativas abiertas.
No todos los activos necesitan la misma profundidad ni la misma modalidad. Estos son algunos momentos donde la evaluación aporta más valor.
Cuando una aplicación, API o plataforma va a exponerse a clientes, usuarios o terceros y necesitas reducir riesgo antes de abrir superficie.
Nuevos módulos, integraciones, rediseños, migraciones o ampliaciones de alcance suelen introducir fallos que no aparecen en pruebas funcionales.
Las superficies cambian, los despliegues evolucionan y las configuraciones derivan. Revisar con regularidad evita falsas sensaciones de control.
Corregir no basta. Conviene validar que el cambio resuelve el hallazgo, no rompe otras partes y no deja variantes cercanas explotables.
Cada fase tiene un objetivo claro: delimitar, identificar, explotar con control, medir impacto y convertir el resultado en decisiones accionables.
Activos, modalidad de prueba, ventanas, restricciones, contactos y reglas de actuación.
Mapeo técnico de superficie, tecnologías, rutas de acceso y vectores relevantes.
Validación manual del fallo, alcance real del impacto y encadenamiento cuando procede.
Priorización según criticidad, exposición, probabilidad de abuso y efecto sobre negocio.
Entrega clara, evidencias reproducibles y guía de corrección orientada a implementación.
El objetivo de la entrega es que puedas actuar: entender qué ocurre, qué impacto tiene y qué corregir primero.
Documento con descripción del hallazgo, evidencia, pasos de reproducción, activo afectado, impacto y propuesta de remediación.
Visión condensada del nivel de exposición, criticidades detectadas y líneas prioritarias para toma de decisiones.
Retest bajo alcance para confirmar que la remediación aplicada resuelve el problema sin dejar huecos evidentes alrededor.
No todas las pruebas deben ejecutarse igual. La visibilidad disponible, la madurez del entorno y el resultado que buscas determinan la modalidad adecuada.
Aplicaciones web, APIs, infraestructura expuesta o validación posterior a remediación. El objetivo es que el resultado sea técnicamente sólido y directamente utilizable.